Con menor inflación, compresión del riesgo país y una fuerte expansión de los instrumentos financieros, las empresas argentinas encuentran en el mercado de capitales una alternativa cada vez más relevante para financiar crecimiento, administrar liquidez y diversificar sus fuentes de fondeo.
Argentina atraviesa una nueva etapa en materia de financiamiento corporativo. Luego de años marcados por la volatilidad macroeconómica, el acceso restringido al crédito y un mercado financiero de baja profundidad relativa, el mercado de capitales comienza a ocupar un lugar más central en la estrategia de las empresas.
El cambio no responde a un único factor. Se explica por la combinación de una mayor estabilidad macroeconómica, la desaceleración de la inflación, la reducción del riesgo país, el crecimiento del ahorro financiero y la aparición de condiciones más atractivas para emitir deuda corporativa. En ese contexto, las compañías empiezan a mirar el mercado no solo como una alternativa táctica, sino como una herramienta estructural de financiamiento.
Un mercado en máximos históricos
Uno de los datos más relevantes es el crecimiento del financiamiento a través del mercado de capitales. En 2025, el volumen total alcanzó los USD 33.679 millones, un récord histórico y un aumento del 34% respecto de 2024.
El salto es todavía más significativo si se lo compara con 2018: el volumen de 2025 fue casi cuatro veces superior al de aquel año.
Dentro de ese universo, las Obligaciones Negociables (ON) se consolidaron como el instrumento dominante. Representaron el 53% del financiamiento total y crecieron 36% interanual entre 2024 y 2025.
Estos números muestran un cambio de escala. El mercado de capitales argentino, históricamente limitado en profundidad y alcance, empieza a convertirse en una plataforma más relevante para canalizar ahorro hacia inversión productiva.
“Las empresas que supieron aprovechar esta ventana hoy están un paso adelante.” Félix Frías, Director Corporativo de Balanz
Un potencial todavía subexplotado
A pesar del récord, el margen de crecimiento sigue siendo amplio. En 2025, el financiamiento a través del mercado de capitales representó alrededor del 4,86% del PBI. En mercados desarrollados, ese indicador puede ubicarse entre el 20% y el 25% del PBI.
La comparación revela una paradoja: el mercado argentino atraviesa su mejor momento reciente, pero todavía está lejos de su potencial estructural. Para las empresas, esto abre una ventana de oportunidad. Para el sistema financiero, plantea el desafío de seguir ampliando instrumentos, plazos, liquidez y acceso.
Cuatro factores detrás del cambio
La transformación actual se apoya en cuatro factores que pocas veces confluyen al mismo tiempo.
El primero es la compresión del riesgo país. Con un EMBI argentino cercano a los 431 puntos básicos, frente a niveles superiores a 1.900 puntos a comienzos de 2024, el costo del capital corporativo cayó de manera significativa. Esto permitió que empresas que antes no podían acceder al mercado en dólares hoy encuentren condiciones de emisión más competitivas.
El segundo factor es la democratización del mercado de capitales. La cantidad de cuentas de inversión pasó de 7 millones en diciembre de 2023 a 26,3 millones en diciembre de 2025, un crecimiento de 3,7 veces en apenas dos años. El inversor minorista ganó peso y comenzó a adoptar el mercado como herramienta de ahorro.
El tercer elemento es la aparición de una nueva duration. El mercado empezó a extender plazos, especialmente en emisiones en dólares, lo que permite pensar en estructuras de financiamiento más compatibles con proyectos de inversión de mediano y largo plazo.
El cuarto factor es el impacto de la exteriorización de capitales y los incentivos regulatorios, que movilizaron más de USD 20.000 millones y reforzaron la demanda por instrumentos locales.
La macroeconomía redefine las decisiones empresariales
El cambio financiero se produce en paralelo a una reconfiguración del programa económico. La primera etapa estuvo centrada en la estabilización, con el ancla fiscal y la desaceleración de la inflación como pilares principales. Ahora, el foco comienza a ampliarse hacia la acumulación de reservas y la recuperación de la actividad.
Ese “rebalanceo” resulta clave para las empresas. Una economía con inflación más baja, aun todavía elevada en términos internacionales, permite planificar con mayor horizonte, evaluar emisiones de deuda con más previsibilidad y discutir estructuras financieras que antes quedaban bloqueadas por la incertidumbre.
Sin embargo, el escenario no está exento de riesgos. La inflación todavía enfrenta dificultades para perforar niveles cercanos al 30% anual, la acumulación de reservas sigue siendo una variable sensible y el frente externo continúa siendo uno de los puntos más vulnerables del programa económico.
“El Gobierno está haciendo un rebalanceo de la política económica.” Pilar Tavella, Directora de Research Macro & Estrategia de Balanz
El contexto internacional también pesa
La evolución del financiamiento local no puede separarse del escenario global. La guerra en Medio Oriente, el comportamiento de la Reserva Federal, las tasas de interés internacionales, la fortaleza del dólar y el precio de los commodities inciden directamente sobre las condiciones argentinas.
El aumento del precio del petróleo y de otros commodities favorece a una Argentina que gana relevancia exportadora en energía, minería y agroindustria. A la vez, tasas internacionales más altas pueden encarecer el financiamiento y presionar a los mercados emergentes.
La clave está en el apetito global por riesgo. Mientras los inversores internacionales sigan buscando rendimiento en activos emergentes y corporativos, Argentina puede beneficiarse de mejores condiciones de acceso al capital.
“La parte externa sigue siendo el principal talón de Aquiles del programa económico, pero empiezan a verse avances.” Pilar Tavella
Qué implica para las empresas
Para las compañías que operan en Argentina, el nuevo escenario obliga a revisar la estrategia financiera. La banca tradicional sigue siendo importante, pero el mercado de capitales ofrece alternativas cada vez más competitivas para financiar capital de trabajo, inversión, refinanciación de pasivos y administración de liquidez.
Las Obligaciones Negociables, los pagarés, los cheques de pago diferido y los fideicomisos financieros forman parte de un ecosistema más amplio y sofisticado. La oportunidad no es solo para grandes empresas: también existe margen para que compañías medianas y PyMEs profesionalicen su acceso al financiamiento.
La principal implicancia es estratégica: financiarse ya no consiste únicamente en conseguir crédito, sino en diseñar una arquitectura financiera que combine plazos, monedas, instrumentos, riesgos y oportunidades de mercado.
“El mercado de capitales dejó de ser una emisión por año: hoy las compañías encuentran financiamiento de manera recurrente.” Felix Frías
Una transformación en curso
El mercado de capitales argentino atraviesa una etapa de transformación porque confluyen condiciones macroeconómicas, regulatorias y financieras que modifican la relación entre empresas, ahorro e inversión.
El récord de financiamiento de 2025 no parece un dato aislado, sino una señal de mayor profundidad. El desafío será sostener ese proceso en el tiempo, ampliar la base de emisores, consolidar la confianza inversora y convertir el mercado en un verdadero motor de crecimiento empresarial.
En ese marco, redefinir el financiamiento corporativo en Argentina implica entender que el capital ya no circula únicamente por los canales tradicionales. Cada vez más, las empresas deberán aprender a dialogar con un mercado más amplio, más dinámico y más exigente.
El tema fue desarrollado durante una actividad organizada por la Comisión de Administración y Finanzas de la CCI France Argentine, con la participación de especialistas de Balanz.
Los números que explican el nuevo escenario
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Cinco claves de la charla
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Sobre los expositores
Pilar Tavella es Directora de Research Macro & Estrategia en Balanz. Lidera un equipo de economistas y estrategas especializado en América Latina, con foco en macroeconomía, bonos soberanos y estrategia de inversión. Fue directora y economista para el Cono Sur en Barclays y trabajó en el BID, el Banco Mundial y la Universidad de Harvard.
Félix Frías es Director de Corporate en Balanz para Argentina. Lidera el desarrollo de soluciones financieras para grandes empresas, con foco en financiamiento corporativo, administración de liquidez y acceso al mercado de capitales. Cuenta con trayectoria en banca corporativa y de inversión, incluyendo posiciones en ICBC y Puente.














